EDICIÓN Nº 022 · Martes 6 oct 2026
Ciencia

BC200, el gen del cerebro humano que todavía puede saltar por el ADN

Un equipo de Cornell describe en Science un gen activo en las neuronas que conserva la capacidad de moverse por el genoma. Incluso lo han encontrado dentro del genoma de un virus de la piel.

Redacción2026-10-06genética · transposones · cerebro · virus · ADN
Molluscum contagiousum virus
Foto: Graham Beards · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Cultured Rat Hippocampal Neuron (24327909026)
Foto: ZEISS Microscopy from Germany · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Casi la mitad de nuestro ADN procede de transposones, también llamados «genes saltarines»: fragmentos que a lo largo de la evolución se han ido copiando y pegando en otras partes del genoma. La mayoría son restos inactivos que perdieron hace mucho la capacidad de moverse. Algunos acabaron reconvertidos en genes útiles para la célula y, en ese proceso, normalmente quedaron fijos en su sitio. Por eso llama la atención el caso de BC200, un gen humano que cumple una función en las neuronas y que, según un nuevo estudio, nunca dejó de ser móvil.

El trabajo lo dirige el genetista Cedric Feschotte, de la Universidad Cornell (Estados Unidos), y se ha publicado en la revista Science. Este artículo es un resumen propio a partir de la nota de prensa difundida por ScienceDaily y de los datos de la publicación; no es una traducción.

Un gen con doble vida

BC200 es un gen pequeño: no contiene instrucciones para fabricar una proteína, sino que produce una molécula de ARN de unos 200 nucleótidos. Surgió hace millones de años a partir de un elemento móvil, como tantos otros fragmentos de nuestro genoma. Lo excepcional es que, en vez de quedarse «domesticado» y quieto, conserva la capacidad de copiarse e insertarse en nuevas posiciones del ADN.

Molluscum contagiousum virus (negative staining)
Foto: Dr Graham Beards · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Se expresa sobre todo en las neuronas. Los indicios apuntan a que participa en la regulación de cómo se traducen a proteínas algunos ARN mensajeros de estas células, aunque su papel fisiológico exacto todavía no está claro. Feschotte resume así la rareza del hallazgo:

«BC200 se creó a partir de un elemento móvil, pero ha conservado su movilidad y aun así cumple claramente una función celular».

Para que un salto de este tipo pase a la siguiente generación tiene que producirse en las células germinales. Los investigadores han detectado BC200 en niveles bajos en espermatozoides y óvulos, lo que sugiere que esas nuevas copias podrían heredarse.

Una pista inesperada: un poxvirus humano

La parte más sorprendente del estudio es que el equipo encontró la secuencia de BC200 dentro del genoma del virus del molusco contagioso, un poxvirus que infecta la piel humana y causa pequeñas lesiones benignas. La explicación que proponen es que el gen saltó desde células de la piel infectadas al material genético del virus.

Molluscipoxvirus molluscum
Foto: Michele Jones · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Son muy pocos los casos documentados en los que un transposón humano haya acabado dentro de un virus que nos infecta. Más allá de la curiosidad, el hallazgo funciona como prueba de que BC200 sigue siendo capaz de moverse, y no solo en las neuronas.

  • Qué es: un gen de ARN no codificante derivado de un antiguo elemento móvil.
  • Dónde actúa: sobre todo en neuronas; también aparece en niveles bajos en células germinales.
  • Qué tiene de raro: cumple una función y, a la vez, conserva la capacidad de saltar por el genoma.
  • La prueba más llamativa: copias de BC200 dentro del virus del molusco contagioso.

Lo que aún no se sabe

Conviene leer el resultado con cautela. Que BC200 pueda moverse no significa que lo haga a menudo ni que esos saltos tengan consecuencias en una persona concreta. Su función exacta en el cerebro sigue en estudio, y la conexión con enfermedades es por ahora una pregunta abierta, no una conclusión.

Neuron in the microchannel of hydrogel implant
Foto: Wisstock · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Esa pregunta existe porque BC200 muestra una expresión anómala en ciertos tumores y niveles elevados en el cerebro de personas con alzhéimer. Los autores plantean si su actividad como elemento saltarín podría intervenir en esos procesos, pero de momento es solo una asociación: no está demostrado que BC200 cause nada. Hará falta investigación específica para averiguar con qué frecuencia salta, en qué tejidos y con qué efectos.

Fuente: Feschotte, C.; Gao, P.; Pritham, E. J.; Sun, C. y colaboradores. Science, vol. 393, n.º 6818 (2026). DOI: 10.1126/science.aeh3441. Nota de prensa: ScienceDaily. El artículo no es de acceso abierto.

Por qué importa

Durante mucho tiempo se dio por hecho que, cuando un transposón se convierte en un gen útil, deja de moverse. BC200 rompe esa idea y demuestra que función y movilidad pueden convivir en el genoma humano. Eso obliga a ver una parte de nuestro ADN como algo menos estático de lo que pensábamos y abre una vía para estudiar si estos saltos influyen en la evolución humana, en la biología de las neuronas o en enfermedades como el cáncer y el alzhéimer.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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