Viajar a Marte podría dañar el corazón: lo que revela un experimento con ratas
Un estudio financiado por la NASA combina radiación cósmica simulada y falsa ingravidez en ratas y encuentra cicatrices alrededor de los vasos del corazón que aparecen muchos meses después.

Cuando se habla de los peligros de un viaje tripulado a Marte, casi siempre sale el mismo: el cáncer causado por la radiación cósmica. Es lógico, porque fuera del escudo magnético de la Tierra los astronautas reciben un flujo constante de partículas muy energéticas. Un trabajo reciente, financiado por la NASA y publicado en PLOS ONE, señala otro órgano que habría que vigilar: el corazón. Además, enseña bastante sobre cómo se simula el espacio profundo sin salir del laboratorio.
El estudio lo firma un equipo encabezado por Marek Lenarczyk, del Medical College of Wisconsin. Su conclusión principal es que una dosis de radiación como la que se recibiría en una misión a Marte provoca en ratas una fibrosis perivascular. Es decir, el tejido que rodea los vasos sanguíneos del corazón se engrosa y se endurece. Lo más llamativo es cuándo aparece: muchos meses después de la exposición.
Cómo se fabrica un viaje espacial en la Tierra
Mandar ratas a Marte no es una opción, así que los investigadores reprodujeron por separado los dos grandes problemas del espacio profundo: la falta de gravedad y la radiación.

- Microgravedad simulada. Se usó una técnica clásica llamada descarga de las extremidades posteriores. Un arnés sujeto a la cola mantiene las patas traseras del animal levantadas, con una inclinación de unos 30 grados. Así los fluidos del cuerpo se redistribuyen y los músculos y huesos dejan de soportar peso, más o menos como pasa en órbita. Duró 30 días en total.
- Radiación cósmica de laboratorio. En el Laboratorio de Radiación Espacial de la NASA, en el Laboratorio Nacional de Brookhaven (Estados Unidos), un acelerador de partículas lanzó protones e iones pesados de varios tipos encadenados en secuencia. Es una versión simplificada de los rayos cósmicos galácticos que llegarían a una nave ya protegida por su blindaje.
El orden fue este: cinco días con las patas en suspensión, unos minutos de irradiación y otros 25 días de suspensión. Las ratas eran macho de mediana edad, de 8 a 9 meses, para parecerse a los astronautas veteranos. En total hubo 72 animales repartidos en seis grupos. Se probaron dos dosis: 0,75 y 1,5 grays. Los autores consideran la primera representativa de una misión a Marte.
Lo que encontraron meses después
Lo interesante del trabajo es que no se quedó en los primeros días. Los investigadores siguieron a los animales entre 270 y 360 días después de la exposición, una parte grande de la vida de una rata.

- Corazón. Con 1,5 grays, el colágeno alrededor de los vasos cardíacos se multiplicó aproximadamente por dos a los 270 días. Con 0,75 grays también apareció una fibrosis clara, pero hubo que esperar hasta los 360 días para verla. La falsa ingravidez por sí sola no la causó, y sumarla a la radiación no la empeoró de forma apreciable.
- Sistema inmunitario. En el bazo, las células natural killer, una defensa clave contra virus y células tumorales, cayeron alrededor de dos tercios. La falta de gravedad simulada redujo además la mayoría de las citocinas medidas, las moléculas que usan las células inmunitarias para comunicarse. La radiación contrarrestó ese efecto.
- Genes. El equipo encontró siete variantes inducidas por la radiación en genes relacionados con la hematopoyesis clonal. En este proceso, una línea de células de la sangre con mutaciones se expande más de la cuenta. En personas se asocia a un mayor riesgo cardiovascular.
- Calcio. Bajaron un poco el calcio en sangre y la vitamina D, aunque siempre dentro de valores normales.
El artículo de Xataka lo resume así: la fibrosis es un daño que
«se hace visible muchos meses después de la exposición»Esto complica el seguimiento médico, porque un astronauta podría volver bien y desarrollar el problema años más tarde.
La letra pequeña
Los propios autores reconocen varias limitaciones que conviene tener presentes antes de sacar conclusiones sobre personas:

- Dosis de golpe, no a lo largo del tiempo. En el laboratorio la radiación llega en minutos. En un viaje real se acumularía durante meses o años, y no se sabe si los mecanismos de reparación del cuerpo aguantarían mejor esa exposición lenta.
- Solo machos. No se sabe si las hembras responderían igual.
- Ratas no son personas. El modelo se parece al ser humano en muchas cosas, pero no permite trasladar los resultados sin más.
- Datos genéticos preliminares. Solo se analizó un momento, no había muestras de antes de la exposición y el número de animales en ese análisis era pequeño.
Además, como los dos factores se combinaron, no siempre es fácil saber cuál causa cada efecto, sobre todo en el sistema inmunitario. Los propios investigadores piden estudios más largos y más grandes.
Por qué importa
Hoy los límites de radiación para los astronautas se fijan sobre todo pensando en el riesgo de cáncer. Si se confirma que el corazón y el sistema inmunitario sufren daños que aparecen tarde y con dosis propias de una misión marciana, habrá que replantear esos límites, el blindaje de las naves y el seguimiento médico durante años después del regreso. Para llegar a Marte hacen falta cohetes y escudos mejores, pero también entender bien cómo reacciona el cuerpo. Este experimento indica que buena parte de esa reacción no se ve hasta mucho después de volver.
- Colonizar Marte nos va a romper literalmente el corazón — Xataka
- Lenarczyk M, Kronenberg A, Kwok A, Borg A, Alsheikh AJ, Mathison AJ, et al. Multiple simulated spaceflight stressors impact cardiac fibrosis, calcium dynamics, immune function, cytokines and gene variants in rat, Rattus norvegicus. PLOS ONE, 2026. DOI: 10.1371/journal.pone.0357485 (CC BY 4.0) — PLOS ONE
- MCW researcher finds cosmic radiation damages the heart long after exposure — Medical College of Wisconsin
- A trip to Mars could come at a heartbreaking cost — Phys.org
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