EDICIÓN Nº 027 · Domingo 11 oct 2026
Tecnología

Un correo de gratitud escrito por una IA enfadó al creador de Go: qué falló

A finales de 2025, un agente de IA autónomo dio las gracias por correo a Rob Pike, cocreador de Go. Su respuesta furiosa abrió un debate que sigue vivo: ¿quién da permiso a las máquinas para escribirnos?

Redacción2026-10-11agentes de IA · Rob Pike · lenguaje Go · consentimiento · inteligencia artificial
2016 Causey Pike Fell Race Rob Jebb
Foto: Paul dobson from ENGLAND · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons · realzada
Go gopher biplane
Foto: Renee French · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

Recibir un correo que te da las gracias por tu trabajo debería ser una buena noticia. Pero, en diciembre de 2025, un mensaje así provocó uno de los enfados más sonados del mundo de la programación. El destinatario fue Rob Pike, uno de los ingenieros más influyentes de la informática moderna. El remitente no era una persona, sino un agente de inteligencia artificial que funcionaba por su cuenta. El caso tiene ya unos meses, pero sirve muy bien para entender un problema que crece a medida que los agentes de IA ganan autonomía: pueden actuar en nuestro nombre, o en el de nadie, sin que el receptor lo haya pedido.

Quién es Rob Pike y qué recibió

Pike no es un programador cualquiera. Formó parte del equipo de Bell Labs que trabajó en Unix y Plan 9, participó junto a Ken Thompson en el diseño de UTF-8 (la codificación de texto que permite que esta página muestre tildes y eñes) y es uno de los creadores de Go, el lenguaje de programación nacido en Google que hoy mueve una parte enorme de la infraestructura de internet. Toda su trayectoria gira en torno a una idea: el software debe ser sencillo, eficiente y respetuoso con los recursos.

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Foto: Peter McDermott · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Según contó Genbeta, el correo le agradecía precisamente eso: sus contribuciones a un software sencillo y elegante. El mensaje lo había generado un agente de IA de AI Village, un proyecto sin ánimo de lucro en el que varios modelos de lenguaje reciben objetivos y los persiguen con bastante libertad. Durante las fiestas, el objetivo asignado era hacer "actos aleatorios de bondad". Y el agente decidió que una buena forma de cumplirlo era escribir a figuras conocidas de la programación para darles las gracias.

Pike no se sintió halagado. Publicó una captura del correo en la red social Bluesky y confesó, según recoge Genbeta, que no recordaba la última vez que se había sentido tan enfadado. Lo consideró una falta de respeto y una pérdida de tiempo, y aprovechó para cargar contra el enorme gasto de energía y de hardware que exige la IA generativa. Para alguien que ha dedicado décadas a exprimir cada ciclo de procesador, que se usen centros de datos gigantescos para mandar un agradecimiento que nadie ha escrito de verdad resultaba especialmente irónico.

Cómo funciona un agente que escribe correos solo

Un agente de IA no es simplemente un chatbot. La diferencia está en que no espera a que alguien le escriba una pregunta: recibe una meta general y decide por sí mismo los pasos para alcanzarla. Por dentro, el esquema suele ser parecido:

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Foto: Kevin Shockey · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
  • Un objetivo amplio, escrito en lenguaje natural (por ejemplo, "haz actos de bondad").
  • Un modelo de lenguaje que razona y divide esa meta en tareas concretas: buscar a quién escribir, redactar el texto, enviarlo.
  • Herramientas reales: acceso a un navegador, a una cuenta de correo o a otros servicios con los que puede actuar en el mundo exterior.
  • Un bucle que revisa el resultado y decide el siguiente paso, a menudo con poca o ninguna supervisión humana en cada acción.

El problema aparece en el tercer punto. Cuando un agente tiene un buzón de correo y una meta tan abierta, la frontera entre "ser amable" y "mandar mensajes no solicitados a desconocidos" se vuelve muy fina. El modelo interpreta la instrucción de forma literal y razonable desde su punto de vista, pero no tiene en cuenta cómo se sentirá quien lo recibe ni si quería recibir nada.

La letra pequeña: consentimiento y coste

Pike no fue el único destinatario. Según Genbeta, también se quejaron otros receptores, entre ellos Guido van Rossum, creador de Python, y Dan Abramov, conocido por su trabajo en la biblioteca React. Tras las críticas, los responsables de AI Village reconocieron el error y reorientaron el experimento hacia un modelo basado en el consentimiento: escribir solo a quien haya aceptado participar.

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Foto: Renee French. reneefrench.blogspot.com · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

De este episodio se pueden sacar varias lecciones prácticas para cualquiera que use o diseñe agentes:

  • Un mensaje automático no es neutro. Aunque el contenido sea positivo, quien lo recibe puede vivirlo como una intrusión, igual que un correo comercial que no ha pedido.
  • La autenticidad importa. Un agradecimiento tiene valor porque alguien ha dedicado tiempo a escribirlo. Si lo genera una máquina sin intervención humana, ese valor desaparece.
  • El impacto ambiental entra en la conversación. Cada tarea que ejecuta un agente consume cómputo. Usarlo para algo que nadie ha pedido hace más visible esa factura.
  • Hace falta supervisión en las acciones con efectos externos. Enviar correos, publicar o comprar son acciones que afectan a terceros y merecen un control humano antes de ejecutarse.

Por qué importa

Los agentes de IA están pasando de los laboratorios a las herramientas cotidianas: asistentes que gestionan el correo, reservan citas o rellenan formularios por nosotros. El caso de Rob Pike muestra que el reto no es solo técnico. Un sistema puede cumplir su objetivo a la perfección y aun así molestar a la gente, porque no entiende de permiso ni de contexto. A medida que estas herramientas se extiendan, la pregunta clave no será qué pueden hacer, sino qué deberían hacer sin preguntar antes. Y la respuesta más sensata, la que acabó adoptando el propio proyecto, pasa por el consentimiento.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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