EDICIÓN Nº 035 · Lunes 19 oct 2026
Tecnología

Influencers hechos con IA: el mismo personaje, millones de vistas y un token

Un francés con melena de paje y bigote retorcido, creado con IA, sumó millones de visualizaciones en semanas. Tras él llegaron decenas de copias y criptomonedas. Así funciona el fenómeno.

Redacción2026-10-19inteligencia artificial · redes sociales · influencers virtuales · criptomonedas · AI Act
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Foto: Kurzycz http://www.kurzy.cz/ · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada

En septiembre apareció en Instagram un personaje difícil de olvidar: un francés con melena rubia cortada a lo paje, bigote retorcido y traje de cuadros que soltaba puñetazos al aire con mucha energía. Se llama Jean Phil y no existe. Lo genera la inteligencia artificial de principio a fin. Según ha documentado Xataka, su primer vídeo conocido es del 17 de septiembre y ocho días después ya pasaba de 228.000 seguidores. El 1 de octubre acumulaba más de 75 millones de visualizaciones solo en esa red.

Lo interesante no es solo el personaje, sino lo que vino después: copias casi calcadas, criptomonedas con su nombre y una pequeña industria de tutoriales para fabricar tu propio influencer sintético. Vamos por partes.

Cómo se fabrica un influencer que no existe

Hace un par de años, un personaje virtual convincente exigía un estudio de animación o mucho trabajo de modelado 3D. Hoy basta con encadenar varias herramientas generativas, cada una con su tarea:

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Foto: Gary Reddings · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  • Diseño del personaje. Un generador de imágenes crea un rostro y una estética muy marcada. Cuanto más estrafalaria, mejor: un aspecto reconocible al primer vistazo es lo que hace que alguien se pare mientras desliza el dedo.
  • Coherencia entre vídeos. El reto técnico clásico era que el personaje fuera el mismo en cada clip. Las plataformas actuales de vídeo generativo permiten fijar un personaje de referencia y reutilizarlo en escenas distintas.
  • Animación y voz. Modelos de vídeo convierten una descripción o una imagen fija en unos segundos de movimiento, y otras herramientas añaden voz o música.
  • Producción en serie. Como cada vídeo cuesta minutos y no días, se puede publicar a un ritmo que ningún creador humano aguanta.

Xataka recoge, por ejemplo, el caso de un imitador británico, Harold Puddington, de traje gris y flequillo de tazón, generado con ChatGPT, al que se atribuyen unos 9,9 millones de visualizaciones. También hay una versión inglesa del original, Archibald Brown, que llegó a 110.000 seguidores, y hasta cuentas españolas que prueban suerte con la misma fórmula.

El negocio: tokens, cursos y prisas

Aquí la historia deja de ser solo tecnológica. A los ocho días de su estreno, Jean Phil ya tenía una criptomoneda asociada, JEANPHIL, con una capitalización estimada de 8,8 millones de dólares. Llegó a superar los 12 millones en su punto álgido, pero el 1 de octubre había caído hasta unos 3 millones. Xataka identificó además hasta seis tokens distintos con el mismo nombre, lo que da una idea del caos.

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Foto: Wikideas1 · CC0 · Wikimedia Commons

Este tipo de monedas, vinculadas a un meme o a un personaje viral, suelen vivir de la atención del momento: suben rápido mientras el personaje está de moda y pueden desplomarse igual de rápido cuando la gente pasa a otra cosa. Que existan varias con el mismo nombre complica todavía más saber cuál es "la buena", si es que alguna lo es.

El otro gran negocio está alrededor del fenómeno: cursos y tutoriales que prometen enseñarte a montar tu propio influencer artificial, a menudo con enlaces de afiliación a las herramientas que recomiendan. Algunas plataformas de generación de vídeo incluso tienen programas que pagan a los usuarios por publicar contenido creado con ellas. Es decir, una parte del dinero no sale del personaje, sino de vender la pala a quienes quieren buscar oro.

La letra pequeña para quien mira (y para quien crea)

Si eres espectador, conviene tener en cuenta varias cosas:

  • No hay nadie detrás del personaje. Lo que parece una personalidad es un formato repetible. Por eso surgen clones con el mismo corte de pelo y el mismo tipo de chiste en cuestión de días.
  • Un token con el nombre de un meme no es un respaldo de nada. Su valor depende de la atención, y con varias monedas clónicas en circulación es fácil comprar la equivocada.
  • Las cifras de seguidores no garantizan duración. El propio artículo de Xataka describe este negocio como uno de los más imitados y, posiblemente, efímeros de las redes actuales.

Si eres creador, hay una novedad legal importante en la UE. Desde el 2 de agosto de 2026 se aplican las obligaciones de transparencia del artículo 50 del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial: quien publique contenido sintético que pueda pasar por real (los llamados deepfakes) debe indicar que es artificial. Hay matices para obras claramente satíricas o de ficción, en las que basta con avisar de una forma que no estropee la obra, pero la idea de fondo es que el público sepa qué está viendo.

Por qué importa

El caso de Jean Phil muestra en pequeño hacia dónde van las redes: fabricar un personaje con tirón ya no requiere talento de animación ni presupuesto, sino una buena idea visual y unas cuantas herramientas encadenadas. Eso abre la puerta a la creatividad, pero también a una avalancha de copias, a la especulación con criptomonedas de vida corta y a la confusión sobre qué es real. Saber cómo se cocina este contenido es la mejor defensa para disfrutarlo sin llevarse sustos, sobre todo en la cartera.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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