EDICIÓN Nº 050 · Martes 3 nov 2026
Curiosidades

Un asteroide de 4.500 millones de años traía de serie las cinco letras del ADN

Un equipo japonés ha encontrado en polvo del asteroide Ryugu las cinco bases químicas con las que se escriben el ADN y el ARN. No es vida, pero sí el kit de montaje, y venía del espacio.

Redacción2026-11-03Ryugu · ADN · asteroides · Hayabusa2 · origen de la vida
A Box of Treasure from Asteroid Ryugu (SVS14089 - AsteroidRyuguOrganicsV4)
Foto: NASA's Scientific Visualization Studio - KBR Wyle Services, · Public domain · Wikimedia Commons · realzada con IA
Hayabusa2 spacecraft's orbit
Foto: Koki0118 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Hay paquetes que tardan en llegar, y luego está Ryugu. Este asteroide lleva unos 4.500 millones de años dando vueltas alrededor del Sol con un envío dentro que nadie había abierto del todo: las cinco «letras» químicas con las que se escribe el manual de instrucciones de cualquier ser vivo. Ni Amazon Prime, oiga.

Un equipo de científicos japoneses ha encontrado en muestras de Ryugu las cinco bases nitrogenadas que forman el ADN y el ARN: adenina, guanina, citosina, timina y uracilo. El estudio, firmado por Toshiki Koga y colaboradores, se ha publicado en Nature Astronomy. Antes de que alguien imagine alienígenas en miniatura correteando por una roca, conviene aclararlo: aquí no hay vida. Lo que hay son las piezas sueltas del abecedario.

Un correo certificado desde el cinturón de asteroides

Las muestras llegaron a la Tierra en 2020 a bordo de Hayabusa2, la sonda de la agencia espacial japonesa JAXA, que trajo en total 5,4 gramos de material del asteroide. Dicho así parece poco, menos que un sobre de azúcar del bar, pero en ciencia planetaria esos gramos valen más que cualquier joya. A diferencia de los meteoritos, que caen por libre, se calientan al atravesar la atmósfera y luego pasan años tirados en el suelo a merced de bacterias, lluvia y algún perro curioso, este polvo viajó sellado desde el espacio hasta el laboratorio.

A Box of Treasure from Asteroid Ryugu (SVS14089 - Ryugu Science March 2023 V3)
Foto: NASA's Scientific Visualization Studio - KBR Wyle Services, · Public domain · Wikimedia Commons

El equipo analizó dos muestras de Ryugu y en ambas aparecieron las cinco bases, en cantidades parecidas. Para asegurarse de que no se colaba nada terrestre, el trabajo se hizo en condiciones de laboratorio ultralimpias. Las moléculas orgánicas se extrajeron con agua y ácido clorhídrico y se purificaron antes de medirlas. Si alguna vez te has preguntado quién limpia más a fondo que tu madre antes de una visita, ya lo sabes: un laboratorio de muestras de asteroides.

La pista ya venía de antes. En 2023, otro equipo internacional había detectado uracilo en Ryugu, pero solo esa base. Ahora el juego está completo.

Las cinco letras, para los que se saltaron la clase de Biología

El ADN y el ARN guardan la información genética como si fuera texto, y esas bases son sus letras. Se reparten en dos familias:

A Box of Treasure from Asteroid Ryugu (SVS14089 - Ryugu Treasure Preview V7)
Foto: NASA's Scientific Visualization Studio - KBR Wyle Services, · Public domain · Wikimedia Commons
  • Purinas: adenina y guanina, las grandotas del grupo.
  • Pirimidinas: citosina, timina y uracilo, más compactas.

La timina aparece en el ADN y el uracilo ocupa su lugar en el ARN. Por eso hacía falta encontrar las cinco: con cuatro solo se escribe uno de los dos idiomas. Ryugu, por lo que parece, venía con diccionario bilingüe.

No es el único asteroide con el abecedario en la mochila

Lo más interesante es que Ryugu no está solo. En 2025, las muestras del asteroide Bennu que trajo la NASA también dieron las cinco bases. Y meteoritos famosos como el de Murchison, que cayó en Australia en 1969, o el de Orgueil, que cayó en Francia en 1864, llevan tiempo aportando pistas de este tipo.

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Foto: NASA (dominio público)

Además, no todos traen la misma mezcla. Murchison va sobrado de purinas, mientras que Bennu y Orgueil tienen más pirimidinas. Según el artículo divulgativo que acompaña la noticia, el amoníaco podría influir en ese reparto. Vamos, que cada roca tiene su receta de la casa, como las croquetas de cada abuela.

Esto encaja con una idea que gana peso: estas moléculas estaban muy repartidas por el Sistema Solar primitivo. No fueron un capricho químico exclusivo de la Tierra, sino algo que se fabricaba en el espacio de forma bastante habitual. La geoquímica Kliti Grice, de la Universidad Curtin, lo resume en el texto de The Conversation:

«Asteroids may have helped deliver those ingredients to the early Earth» (Kliti Grice, The Conversation)

Es decir, puede que los asteroides ayudaran a traer esos ingredientes a la Tierra joven. Que ayudaran no quiere decir que demuestren cómo empezó la vida: tener harina, huevos y azúcar en la despensa no es lo mismo que tener un bizcocho en la mesa. Falta saber cómo esas piezas se juntaron y empezaron a copiarse a sí mismas, y eso sigue siendo uno de los grandes misterios de la ciencia.

Por qué importa

Encontrar las cinco bases del ADN y el ARN en material traído directamente de un asteroide, sin contaminación terrestre, refuerza la idea de que los ingredientes básicos de la vida se formaban en el espacio y llovían sobre los planetas jóvenes. No resuelve el origen de la vida, pero cambia la pregunta: ya no se trata solo de cómo la Tierra fabricó esas moléculas, sino de qué hizo con las que le llegaron por correo. Y si eso ocurrió aquí, también pudo ocurrir en otros mundos. Así que la próxima vez que alguien te diga que no eres más que polvo de estrellas, puedes contestarle con precisión: polvo de asteroide, con acuse de recibo.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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