EDICIÓN Nº 034 · Domingo 18 oct 2026
Curiosidades

Probaron 39 edulcorantes con bacterias intestinales y casi ningún sobre salió inocente

En un laboratorio de Cambridge, tres de cada cuatro edulcorantes alteraron a alguna bacteria intestinal. Y una pareja muy concreta, edulcorante más antidepresivo, se llevó el premio a la peor combinación.

Redacción2026-10-18edulcorantes · microbiota · bacterias intestinales · Cambridge · ciencia curiosa
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Foto: Gemma Rubio · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada
Bacterial cell culture on agar plate ( DNA double helix conformation)
Foto: Syed Sajidul Islam · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Pides el café con sacarina, te sientes un ejemplo de disciplina y piensas que eso que echas en la taza entra, saluda y se va sin tocar nada. Pues un equipo de la Universidad de Cambridge ha querido comprobar si es verdad. Spoiler: en el laboratorio, muchos de esos sobrecitos se comportan menos como un invitado discreto y más como el cuñado que te reorganiza la nevera.

El estudio lo firman la doctora Sonja Blasche, el profesor Kiran Patil y otros compañeros de la Unidad de Toxicología del Consejo de Investigación Médica (MRC) británico. Se publicó en octubre de 2026 en la revista Molecular Systems Biology. La idea era bastante sencilla, aunque llevarla a cabo no lo fuera tanto: enfrentar 39 edulcorantes que se venden de verdad con 25 especies de bacterias que viven en el intestino humano y ver qué pasaba.

Un experimento de 39 sobres contra 25 bacterias

Para que nadie se quedara sin su ración de protagonismo, los investigadores cultivaron cada especie bacteriana por separado. Así podían medir cómo reaccionaba cada una sin que las vecinas metieran baza. Los resultados, resumidos:

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Foto: autor no indicado · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  • Alrededor del 75 % de los edulcorantes cambió el crecimiento de al menos una especie de bacteria.
  • Algunos llegaron a frenar del todo el crecimiento de ciertos microbios.
  • Al mezclarlos con otras sustancias corrientes (cafeína, vainillina, el edulcorante advantamo) y con ocho medicamentos de uso común, salieron más de 100 interacciones: en 34 casos el efecto se intensificaba y en 68 se suavizaba.

Dicho de otra forma: el edulcorante no actúa solo. Según con quién vaya acompañado, su efecto sobre las bacterias se dispara, se apaga o cambia de rumbo. Igual que la gente en una boda, vaya.

La pareja más tóxica: isosteviol y duloxetina

De todas las combinaciones, una destacó especialmente. El isosteviol, un edulcorante que se usa en comidas y bebidas, junto con la duloxetina, un antidepresivo muy recetado (en 2023 lo tomaban 4,2 millones de pacientes solo en Estados Unidos), frenó con fuerza a dos bacterias consideradas beneficiosas: Roseburia intestinalis y Parabacteroides merdae.

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Foto: Rama · CC BY-SA 2.0 fr · Wikimedia Commons

Y la cosa no se quedó ahí. En un modelo que imitaba una comunidad intestinal completa, la combinación también redujo la diversidad de microbios y alteró marcadores relacionados con la inflamación y la respuesta inmunitaria. Que en tu intestino haya mucha variedad de bacterias se suele ver como algo bueno, así que perder parte de esa variedad no es precisamente para celebrarlo.

Blasche lo resumió con una frase que deja con mal sabor de boca a más de un refresco «cero»:

«Los edulcorantes se suelen vender como metabólicamente neutros, pero nuestro estudio pone en duda esa idea».

Patil, por su parte, insistió en que los edulcorantes artificiales no pasan por el cuerpo sin más, sino que pueden interactuar con los microbios del intestino.

Calma antes de vaciar la despensa

Aquí toca bajar el pistón, porque el titular jugoso tiene letra pequeña y es importante. Todos los experimentos se hicieron en el laboratorio, no en personas. Los propios autores piden no sacar conclusiones sobre la salud en la vida real. Tu intestino es una ciudad con muchísimas más especies, más vecinos y más líos que un cultivo en una placa, y lo que pasa en el tubo de ensayo puede no repetirse dentro de ti.

Bacterial cell culture on agar plate (Microscope conformation)
Foto: Syed Sajidul Islam · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Por tanto, nada de dejar un tratamiento por tu cuenta ni de declarar la guerra al edulcorante del bar. Si tomas cualquier medicación y te surgen dudas, quien debe resolverlas es tu médico, no un artículo de curiosidades (por muy simpático que sea). Lo siguiente que hace falta son estudios en humanos que digan si estos cambios tienen consecuencias que se puedan medir en la salud.

Lo que sí deja claro el trabajo es que la etiqueta «sin azúcar» no equivale a «sin efectos». Puede que el sobre no aporte calorías, pero eso no quiere decir que no tenga nada que contarle a tus bacterias.

Por qué importa

Millones de personas toman edulcorantes cada día y muchas los combinan, sin pensarlo, con cafeína o con medicamentos. Este estudio es el primero en revisar de forma sistemática tantas combinaciones y señala dónde habría que mirar con lupa en futuros estudios en personas. Es todavía una pista de laboratorio y no un veredicto, pero cambia la pregunta. Ya no basta con saber si un edulcorante engorda. También hay que preguntarse qué les hace a los billones de bacterias que viven en nuestro intestino. Y, por lo visto, a algunas les fastidia bastante el café.

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