EDICIÓN Nº 041 · Domingo 25 oct 2026
Curiosidades

Hay serpientes que huyen rodando y van cuatro veces más rápido que reptando

Una diminuta serpiente del Sudeste Asiático escapa rodando por el suelo hasta cuatro veces más rápido que reptando, y lo hace sin perder de vista el camino: su cabeza apenas se mueve.

Redacción2026-10-25serpientes · biología · locomoción animal · Sudeste Asiático · Current Biology
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Foto: Scott Loarie · CC0 · Wikimedia Commons · realzada

Cuando pensamos en una serpiente que se mueve, todos imaginamos lo mismo: ese zigzag elegante, sigiloso y un poco inquietante. Pues hay una que pasa del protocolo. Cuando tiene prisa, se pone a rodar. Literalmente. Como una rueda, como un neumático cuesta abajo, como el típico primo que en las bodas se lanza por la ladera de césped del restaurante.

La protagonista es la serpiente de cañaveral enana Pseudorabdion saravacense, un animal pequeño del Sudeste Asiático cuyo nombre científico remite a Sarawak, en la isla de Borneo. Un equipo de la Universidad Toho (Japón), con investigadores de Malasia, ha medido con detalle cómo lo hace. El resultado acaba de salir en la revista Current Biology, y la cifra principal es para enmarcar: rodando va hasta unas cuatro veces más rápido que con la reptación lateral de toda la vida.

Rodar no es tirarse sin más

Lo primero que uno piensa es que la serpiente se deja caer y gira como puede. Pues no: según el estudio, detrás hay una coreografía muy precisa. El animal apoya un costado en el suelo y, mientras tanto, curva una parte del cuerpo junto a la cabeza y la barre hacia abajo, como quien da una brazada. Los autores llaman a ese movimiento «golpe» (stroke en el original).

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Foto: Max Tibby · CC0 · Wikimedia Commons

Después viene el truco: en cada ciclo cambia el lado que toca el suelo y también la dirección del golpe. Esa alternancia, repetida una y otra vez, convierte el cuerpo en algo parecido a un rodillo que avanza sin parar. No es caos: es un patrón coordinado, ciclo tras ciclo.

Para averiguarlo, el equipo grabó a ejemplares en cautividad desde varios ángulos mientras recorrían una pista de 20 centímetros de ancho. Vamos, un circuito de Fórmula 1 a escala serpiente, con su análisis de vídeo fotograma a fotograma incluido.

La cabeza, quieta como un estabilizador de cámara

Lo más sorprendente no es que ruede, sino cómo mantiene la cabeza. Mientras la parte trasera del cuerpo gira con ganas, la cabeza sigue apuntando hacia delante y se mantiene a una altura bastante constante sobre el suelo. Y, según los investigadores, ese efecto se nota todavía más cuanto más rápido va.

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Foto: Rushen · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Si alguna vez has intentado dar una voltereta con los ojos abiertos, sabes que el mundo se convierte en una lavadora. Esta serpiente, en cambio, rueda y sigue viendo el paisaje como si fuera en coche con suspensión neumática. Es el equivalente animal de esos estabilizadores de cámara que usan los youtubers para que el vídeo no maree, solo que esta lleva el suyo de serie y sin batería.

Tiene sentido: si estás huyendo, de poco sirve ir muy rápido si no sabes hacia dónde vas. Mantener la cabeza estable permite, en principio, seguir orientándose en plena fuga.

Una fuga de manual

El estudio presenta esta forma de moverse como una técnica de escape. Para un animal pequeño, que cualquier depredador puede ver como un aperitivo, cambiar de golpe de un desplazamiento lento a uno mucho más rápido puede marcar la diferencia entre acabar la tarde tranquilo o acabarla dentro de un pájaro.

Algunos datos para presumir en la próxima cena:

  • Especie: Pseudorabdion saravacense, serpiente de cañaveral enana del Sudeste Asiático.
  • Velocidad: rodando, hasta unas cuatro veces más rápida que reptando.
  • Técnica: alterna el costado de apoyo y la dirección del «golpe» en cada ciclo.
  • Detalle estrella: la cabeza mantiene la orientación y la altura mientras el resto del cuerpo gira.

El trabajo, titulado Locomotor kinematics and head stabilization in rolling snakes, lo firman Yosuke Kojima, Ibuki Fukuyama, Mohamad Yazid Hossman, Clement Het Kaliang y Kanto Nishikawa (Current Biology, 2026, vol. 36, n.º 20, R1061; DOI: 10.1016/j.cub.2026.08.057). La noticia la ha difundido ScienceDaily a partir de la nota de la Universidad Toho.

Por qué importa

Más allá de la gracia de imaginar una serpiente rodando como una croqueta por el suelo de la selva, el hallazgo amplía lo que sabemos sobre cómo se mueven los animales sin patas, un campo que interesa tanto a la biología como a quienes diseñan robots capaces de avanzar por terrenos difíciles. Mover el cuerpo a toda velocidad sin que la cabeza pierda el rumbo es un problema de ingeniería que esta pequeña serpiente lleva resuelto quién sabe cuánto tiempo. Y, de paso, nos deja una lección vital: a veces, para salir de un apuro, lo mejor es echarse a rodar, siempre que mantengas la cabeza en su sitio.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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