EDICIÓN Nº 036 · Martes 20 oct 2026
Curiosidades

El calamar más «gordito» del Jurásico: un barril con tentáculos en Wyoming

Hace 160 millones de años, en un mar de Wyoming, vivía un pariente del calamar con forma de barril. Además pertenecía a una familia que se daba por extinguida mucho antes.

Redacción2026-10-20paleontología · Jurásico · belemnites · fósiles · cefalópodos
Belemnoidea fossil characters
Foto: Antonov · Public domain · Wikimedia Commons · realzada
Spearfish Formation redbeds (Permian and-or Triassic; construction cut in Sundance, Wyoming, USA) 2 (18805493793)
Foto: James St. John · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Cuando uno se imagina un calamar, piensa en algo estilizado, hidrodinámico y con pinta de nadar más rápido que cualquiera en la piscina. Pues el Jurásico tenía otra idea. Un equipo internacional de paleontólogos ha descrito Wyoteuthis linsterorum, un belemnite que vivió hace unos 160 millones de años en un mar interior de lo que hoy es Wyoming (Estados Unidos). Está considerado el belemnite más «gordo» descubierto hasta ahora. No es una forma de hablar: su fósil parece más un barril que un torpedo.

El hallazgo se ha publicado en la revista Papers in Palaeontology y lo firman investigadores de la Universidad de Mánchester, la Universidad Victoria de Wellington (Nueva Zelanda) y el Wyoming Dinosaur Center. Y no, el nombre del género no esconde ningún misterio: Wyoteuthis significa, sin más, «calamar de Wyoming».

Primero, ¿qué demonios es un belemnite?

Los belemnites eran cefalópodos, parientes lejanos de los calamares y las sepias actuales. Tenían brazos y cuerpo blando, como sus primos de hoy, pero también una pieza interna dura y alargada, el rostro, que es lo que suele fosilizar. El resto del animal casi nunca se conserva, así que los paleontólogos tienen que reconstruir al bicho a partir de esa pieza, como quien intenta adivinar cómo era un coche entero viendo solo el tubo de escape.

Rostre de bélemnite sur craie (Belgique) 1
Foto: Géry Parent · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Los rostros de belemnite son fósiles bastante comunes. Justo por eso llama tanto la atención que aparezca uno con unas proporciones que nadie había visto nunca.

Las medidas del barril

Los números explican por qué el apodo de «el más gordo» está más que justificado:

Opalization "Peratobelus sp."
Foto: Géry PARENT · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
  • Rostro de Wyoteuthis: unos 10 centímetros de largo y 6 de ancho.
  • Belemnites típicos de Wyoming: entre 5 y 10 centímetros de largo y apenas 1 o 2 de ancho.
  • Tamaño estimado del animal completo, con los brazos: unos 60 centímetros.

Es decir, sus vecinos eran como lápices y él era como un bote de tomate frito. A día de hoy solo se conocen dos ejemplares, y los dos se guardan en el Wyoming Dinosaur Center, en la localidad de Thermopolis. Proceden de la Formación Sundance, del piso Oxfordiense del Jurásico superior.

¿Y para qué quería un calamar ser tan robusto? Los investigadores plantean una hipótesis bastante lógica. El paleontólogo Alexey Ippolitov, autor principal del estudio, apunta en la nota de prensa que su tamaño, relativamente grande, «les daba ventaja a la hora de cazar belemnites más pequeños que convivían con ellos». O sea, que el grandullón de la clase seguramente se comía a sus compañeros. El estudio lo presenta como una posibilidad, no como algo demostrado, pero la imagen de un calamar barrigón persiguiendo a otros más delgados resulta difícil de olvidar.

Un superviviente que no estaba en la lista

Lo más sorprendente no es la forma, sino el árbol genealógico. Wyoteuthis pertenece a los megateutídidos, una familia de belemnites que se creía desaparecida millones de años antes de que este animal nadara por Wyoming. Los autores lo consideran un relicto evolutivo: un linaje que siguió adelante cuando, según los libros, ya debería haberse extinguido.

Spearfish Formation redbeds (Permian and-or Triassic; construction cut in Sundance, Wyoming, USA) 1 (19400055056)
Foto: James St. John · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Es algo así como encontrarte en una boda a un tío al que toda la familia daba por emigrado hace décadas, sentado tan tranquilo en la mesa del fondo y repitiendo de postre. Este tipo de hallazgos recuerda que el registro fósil tiene huecos y que una familia puede «desaparecer» sobre el papel solo porque todavía nadie ha encontrado sus restos más recientes.

La referencia completa del trabajo es: Ippolitov, A. P.; Lippincott, J. L.; Wahl, W. R. y Lomax, D. R., Papers in Palaeontology, 2026, volumen 12(5). DOI: 10.1002/spp2.70123.

Por qué importa

Un fósil raro y con forma de barril podría parecer solo una anécdota simpática, pero Wyoteuthis linsterorum obliga a corregir dos cosas. La primera, que los belemnites tenían una variedad de formas mayor de lo que se pensaba. La segunda, que la familia de los megateutídidos duró más de lo que indicaban los manuales. Con solo dos ejemplares, el animal ya ha cambiado la cronología de un grupo entero y ha mostrado que en los mares jurásicos de Wyoming había depredadores muy distintos de los que se esperaban. La lección para el resto de los mortales: a veces el más rechoncho de la fiesta es el que más cosas tiene que contar.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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