EDICIÓN Nº 040 · Sábado 24 oct 2026
Curiosidades

¿Bajar la tensión con unas pinzas en la oreja? La ciencia ya lo ha probado

Un ensayo británico ha probado un aparato que estimula nervios a través de la oreja contra la hipertensión rebelde. Es seguro y fácil de usar, pero aún no supera al placebo.

Redacción2026-10-24hipertensión · salud · estimulación nerviosa · oreja · ensayo clínico
Anatomy of the ear, John Cunningham Saunders, 1806 Wellcome L0035340
Foto: autor no indicado · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons · realzada
Blood pressure measurement Manila CNE 01
Foto: CNEcija12345 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Durante siglos, la oreja ha tenido un trabajo bastante claro: oír, sujetar las gafas y, en algunos casos, aguantar pendientes de un tamaño que desafía la física. Ahora un equipo de la Queen Mary University of London quiere darle otro empleo: echar una mano con la tensión arterial. Y no, no se trata de tirarle de la oreja al paciente para que se tome las pastillas.

El estudio, publicado en la revista Hypertension de la American Heart Association, ha puesto a prueba un pequeño dispositivo de mano que envía señales eléctricas suaves a través de la oreja. El objetivo es ayudar a personas cuya presión arterial sigue alta pese a estar tomando medicación. Lo que los médicos llaman, con mucha elegancia, hipertensión no controlada. Y lo que el paciente llama, con menos elegancia, «esto no baja ni a la de tres».

Dos pinzas en el trago (el de la oreja, no el del bar)

El aparato lo fabrica la empresa Afferent Medical Solutions y usa una técnica llamada neuromodulación autonómica transcutánea, abreviada como tAN. Traducido: estimular nervios a través de la piel, sin agujas ni quirófano.

Anatomy of the ear
Foto: Hatuso1992 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Funciona con dos pequeñas pinzas que se colocan en el trago, esa solapa de cartílago que tenemos delante del conducto auditivo y que solo recordamos cuando nos ponemos auriculares de botón. Desde ahí, las señales eléctricas buscan influir en el sistema nervioso autónomo, el piloto automático del cuerpo que regula cosas como el ritmo cardiaco o la presión de la sangre sin pedirnos permiso.

La idea tiene su lógica: si el sistema nervioso participa en el control de la tensión, quizá darle un empujoncito desde fuera ayude a corregir el rumbo. La oreja es, simplemente, una puerta de entrada cómoda.

Cómo fue el ensayo y qué salió

Los investigadores reclutaron a 63 pacientes con hipertensión que no se controlaba bien con fármacos. Durante 12 semanas los dividieron al azar en dos grupos: unos recibieron estimulación real y otros usaron un dispositivo simulado, el clásico placebo, que por fuera parecía igual pero no hacía el trabajo de verdad. La pauta fue esta:

Blood pressure measure with Sphygmomanometer
Foto: YVSREDDY · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
  • 30 minutos al día durante las dos primeras semanas.
  • Una sesión a la semana durante las diez semanas siguientes.
  • Todo en casa, sin tener que ir al hospital a enchufarse.

Ahora llega la parte en la que la ciencia se pone seria y aguafiestas: en el conjunto de los participantes no hubo una diferencia estadísticamente significativa entre el aparato real y el de mentira. Es decir, con estos datos no se puede afirmar que, en general, funcione mejor que el placebo.

¿Entonces no sirve para nada? Tampoco tan rápido. El equipo detectó que los pacientes con la hipertensión más grave sí mostraron una mayor bajada de la tensión con la estimulación real que con la simulada. Es una pista prometedora, pero conviene leerla con la letra pequeña puesta: sale de un subgrupo dentro de un ensayo ya de por sí pequeño, y ese tipo de hallazgos tienen que confirmarse antes de echar las campanas al vuelo.

Lo que sí quedó claro es lo práctico: el tratamiento resultó seguro, bien tolerado y fácil de usar en casa. Que en un ensayo con pacientes que ya toman varias pastillas no es poca cosa.

Lo que dicen los investigadores

El investigador principal, el doctor Ajay Gupta, de Queen Mary y del Barts Health NHS Trust, se muestra optimista con el potencial de la técnica:

Blood pressure measurement, Poland
Foto: Kris D from Metropolia Silesia, Upper Silesia ( Oberschlesie · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons
«Es una tecnología emocionante y muy aceptable para los pacientes que podría acabar siendo una solución barata y escalable para millones».

La palabra clave ahí es «podría». El propio equipo insiste en que hacen falta ensayos más grandes para confirmar el efecto en la hipertensión grave e identificar qué pacientes responden de verdad. Hasta entonces, nadie debería cambiar su medicación por unas pinzas, ni fabricarse una versión casera con cables y una pila de petaca. Por favor.

Por qué importa

La hipertensión es uno de esos problemas silenciosos que no duelen hasta que dan un disgusto serio, y hay un grupo de pacientes en los que los fármacos no consiguen bajarla lo suficiente. Una herramienta barata, sin cirugía y que se usa en el sofá sería una gran noticia para ellos. Este ensayo no demuestra todavía que funcione, pero sí que es segura y que en los casos más graves merece una investigación más grande. Así que, de momento, la oreja sigue en periodo de prueba: si supera la siguiente entrevista, igual le toca un ascenso.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

Comentarios