EDICIÓN Nº 036 · Martes 20 oct 2026
Ciencia

Vitamina C diaria en trastornos sanguíneos precancerosos: lo que dice el ensayo EVITA

Un ensayo danés con 109 pacientes con CCUS o síndrome mielodisplásico apunta a que un gramo de vitamina C al día puede mejorar la supervivencia. Los propios autores piden prudencia.

Redacción2026-10-20vitamina C · leucemia · síndrome mielodisplásico · ensayo clínico · epigenética
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Foto: OpenFlexure Project · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

La vitamina C es uno de los suplementos más populares del mundo y también uno de los que más mitos arrastra. Por eso llama la atención un ensayo clínico publicado el 20 de octubre de 2026 en la revista CANCER, de la Sociedad Americana del Cáncer. Según sus resultados, tomarla a diario podría estar relacionado con una mayor supervivencia en personas con ciertos trastornos de la sangre que pueden acabar en leucemia. Hay matices importantes, y conviene leer la letra pequeña antes de ir a la farmacia.

Este artículo es un resumen propio a partir de la nota de prensa difundida por ScienceDaily y de los datos del estudio. No es una traducción.

Qué se ha estudiado

El ensayo se llama EVITA. Es un estudio de fase 2, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, que es el diseño más sólido para comparar un tratamiento con la ausencia de él. Participaron 109 pacientes con una de estas dos afecciones:

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Foto: Hypersonic man 11 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  • Citopenia clonal de significado incierto (CCUS): hay pocas células sanguíneas y aparecen clones de células con mutaciones, pero todavía no se cumplen los criterios de un cáncer.
  • Síndrome mielodisplásico (SMD): un grupo de cánceres de la médula ósea en el que esta produce células sanguíneas defectuosas.

Las dos pueden evolucionar a leucemia mieloide aguda, una forma agresiva de cáncer de la sangre. La mitad de los participantes tomó 1.000 miligramos de vitamina C por vía oral cada día durante 12 meses. La otra mitad tomó un placebo con el mismo aspecto, sabor y olor. Ni los pacientes ni los médicos sabían quién recibía qué.

Lo dirigieron Kirsten Grønbæk, de la Universidad de Copenhague, y Peter A. Jones, del Van Andel Institute. La primera autora es Stine Ulrik Mikkelsen. Forma parte del equipo de epigenética Van Andel Research Institute–Stand Up To Cancer, y los pacientes se reclutaron en hospitales daneses (Rigshospitalet, Herlev y Aalborg) y en el Keck Hospital de la Universidad del Sur de California.

Por qué precisamente la vitamina C

La idea no salió de la nada. La vitamina C ayuda a funcionar a una enzima llamada TET2, que actúa como un regulador de qué genes se encienden y cuáles se apagan. A eso se le llama control epigenético. Cuando TET2 trabaja bien, ayuda a frenar el crecimiento descontrolado de las células.

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Foto: Daniel Abugre Anyorigya · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Las mutaciones en el gen TET2 son muy frecuentes en los trastornos que preceden a la leucemia. La hipótesis era que, si TET2 está debilitada, darle más vitamina C podría ayudarla a rendir mejor con lo que le queda. Además, más de la mitad de los participantes tenía niveles insuficientes de vitamina C al empezar el estudio. El suplemento consiguió normalizarlos.

Qué encontraron y qué no

Los resultados son una mezcla de buenas noticias y de cosas que no salieron como se esperaba:

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Foto: Mikael Häggström, M.D. Author info - Reusing images- Conflic · CC0 · Wikimedia Commons
  • Menos efectos adversos: el grupo que tomó vitamina C tuvo menos acontecimientos adversos que el del placebo.
  • Ventaja en supervivencia: tras unos tres años de seguimiento, los pacientes del grupo de vitamina C tenían una probabilidad significativamente mayor de seguir vivos.
  • Inflamación: cambiaron los niveles de algunas citocinas, unas moléculas que regulan la inflamación, de una forma que los autores consideran favorable.
  • Los clones no se frenaron: la vitamina C no ralentizó de forma significativa la expansión de las células anómalas, que era uno de los efectos que se buscaban.

Hay un detalle clave: el dato de supervivencia viene de un análisis exploratorio. Es decir, no era el objetivo principal para el que se diseñó el ensayo. Esos análisis sirven para generar hipótesis, pero no bastan para demostrarlas. Además, con 109 pacientes la muestra es pequeña, y en este tipo de estudios es fácil que el azar exagere una diferencia.

Los propios investigadores lo reconocen. En palabras recogidas en la nota de prensa: «It is too early to make definitive recommendations based on our results» («Es demasiado pronto para hacer recomendaciones definitivas basándonos en nuestros resultados»).

Por qué importa

Las personas con CCUS o síndrome mielodisplásico de bajo riesgo suelen pasar años en vigilancia, con pocas opciones de tratamiento para evitar que la enfermedad avance. Un suplemento barato, accesible y con pocos efectos secundarios que mejorase su pronóstico sería un cambio enorme. EVITA no lo demuestra todavía, pero aporta dos pistas valiosas: muchos de estos pacientes tienen déficit de vitamina C y corregirlo parece seguro. El siguiente paso lógico es un ensayo más grande que tenga la supervivencia como objetivo principal. Mientras tanto, nadie debería empezar a tomar megadosis por su cuenta: cualquier cambio debe hablarse con el hematólogo.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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