Una estrella muerta con un disco doble de escombros anticipa el destino del Sol
Con el VLT de ESO han detectado alrededor de la enana blanca J1328−1450 dos anillos de restos planetarios separados por un hueco. Los moldearían dos cuerpos que sobrevivieron.

Dentro de miles de millones de años, el Sol agotará su combustible, se hinchará y acabará encogido en una enana blanca: un núcleo denso, caliente y apagado del tamaño de un planeta. Lo que quede de su sistema planetario girará alrededor de ese cadáver estelar. Para imaginar ese futuro, los astrónomos estudian estrellas que ya han pasado por ahí. Un equipo internacional acaba de encontrar una que no se parece a ninguna otra conocida.
Se llama J1328−1450 y está rodeada por un disco de escombros doble: dos anillos concéntricos de material planetario, separados por un hueco bien definido. Según los autores, los dos cuerpos de tipo planetario que sobrevivieron a la muerte de la estrella mantendrían esa forma. El trabajo se publica en Nature Astronomy y esta pieza es un resumen propio a partir de la información difundida por la Agencia SINC y ESO. No es una traducción del artículo.
Qué han encontrado
No es raro encontrar restos planetarios alrededor de una enana blanca. Cuando una estrella como el Sol muere, algunos asteroides o fragmentos de planetas pueden caer hacia ella y deshacerse por su enorme gravedad. Así se forma un disco de gas y polvo que la rodea. Hasta ahora, todos los discos de este tipo se habían identificado por la misma firma en las observaciones, la de un único disco plano en rotación.

J1328−1450 rompe esa regla. Los datos muestran dos anillos gaseosos distintos, con un hueco entre ellos. Además, los dos anillos no tienen la misma composición:
- Los dos contienen calcio, oxígeno, magnesio y hierro, una mezcla parecida a la del material rocoso de nuestro Sistema Solar.
- El anillo interior es rico en magnesio y el exterior casi no tiene.
- Los dos anillos son notablemente estables y siguen separados.
El autor principal, Nicola Pietro Gentile Fusillo (Universidad de Trieste e INAF), lo resume así para ESO: se trata del
«primer ejemplo de un sistema complejo con un disco de escombros doble y potencialmente dos planetesimales supervivientes»
Cómo lo han hecho
Las observaciones se hicieron con el instrumento X-Shooter, instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO, en el desierto de Atacama (Chile). X-Shooter es un espectrógrafo: separa la luz en sus distintas longitudes de onda, y en ese espectro quedan marcadas tanto la composición química del gas como su movimiento. El gas de un disco que gira deja una «huella» característica. En este caso, la huella solo encaja con dos anillos distintos y no con uno solo.

A partir de esa estructura, el equipo propone que hay dos cuerpos en órbitas separadas que actúan como «pastores» del material. El del anillo interior tendría el tamaño de un asteroide típico, de unos pocos kilómetros de diámetro. El del exterior podría ser mucho mayor, con un tamaño entre el de Plutón y el de la Luna.
Limitaciones y preguntas abiertas
Conviene leer el hallazgo con la prudencia con la que lo presentan sus propios autores. Los dos cuerpos no se han visto directamente. Se deducen por la forma del disco, y por eso se habla de planetesimales «potencialmente» supervivientes. Los tamaños son estimaciones con mucho margen, como deja claro la horquilla entre Plutón y la Luna.

Tampoco se sabe aún por qué los dos anillos tienen composiciones distintas. Hay dos explicaciones posibles:
- Que el material proceda de dos cuerpos diferentes, con composiciones distintas desde su origen.
- Que sean partes distintas de un mismo objeto destrozado, por ejemplo la corteza y el núcleo de un planeta.
Por ahora es un único sistema. Hará falta encontrar otros parecidos para saber si J1328−1450 es una rareza o si estas estructuras son más comunes de lo que se creía y sencillamente no se habían detectado. Gentile Fusillo apunta a lo segundo cuando dice que las estrellas muertas pueden tener discos mucho más complejos de lo que se pensaba.
Referencia: Gentile Fusillo, N. P., Lagos-Vilches, F. et al. «A double debris disc around a white dwarf sculpted by two planetary bodies». Nature Astronomy (2026). DOI: 10.1038/s41550-026-03004-3. Licencia del artículo: no confirmada.
Por qué importa
Las enanas blancas son un adelanto de lo que le pasará al Sistema Solar. El Sol seguirá ese camino y es posible que la Tierra no sobreviva al proceso. Este sistema demuestra que, tras la muerte de una estrella, algunos cuerpos pueden resistir y seguir modelando los restos de sus vecinos durante mucho tiempo. Además, estudiar la composición de esos escombros permite «diseccionar» planetas de otras estrellas y saber de qué estaban hechos. Pocas técnicas permiten algo así. Como dice el coautor Felipe Lagos-Vilches (Universidad de Warwick), el sistema ofrece una visión de cómo podría ser el futuro de los sistemas planetarios, incluido el nuestro.
Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

Comentarios