EDICIÓN Nº 044 · Miércoles 28 oct 2026
Ciencia

La salamandra común esconde un brillo verde que solo revela la luz ultravioleta

Un equipo hispano-alemán ha visto que la salamandra común emite un brillo verde y cian bajo luz ultravioleta. La luz sale de las glándulas de la piel y de su secreción tóxica, que sigue brillando más de un día.

Redacción2026-10-28salamandra · biofluorescencia · anfibios · biología · CSIC
A fire salamander (Salamandra salamandra)
Foto: Vasyl Krasnoshtan · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA

La salamandra común (Salamandra salamandra) es uno de los anfibios más conocidos de Europa. Su librea negra y amarilla aparece en guías de campo, en libros de texto y en más de un paseo húmedo por el bosque. Por eso sorprende tanto lo que acaba de describir un grupo de investigadores españoles y alemanes: si se la ilumina con una lámpara ultravioleta, la salamandra brilla con tonos verdes y cian. Este artículo es un resumen propio del estudio y de la nota de prensa que lo acompaña. No es una traducción.

El trabajo se ha publicado en Royal Society Open Science. Lo firman Bernat Burriel-Carranza (Museo de Ciencias Naturales de Barcelona) y Andrés E. Brunetti (Instituto Max Planck de Ecología Química, Alemania) como primeros autores, junto a otros investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF), del Instituto Max Planck y de la Societat Catalana d'Herpetologia, entre otras entidades.

Brillar no es lo mismo que emitir luz

Conviene separar dos fenómenos que se confunden a menudo. La bioluminiscencia es la luz que un ser vivo fabrica mediante una reacción química, como la de las luciérnagas. La biofluorescencia no genera luz propia: el organismo absorbe luz de una fuente externa, en este caso ultravioleta, y la devuelve con otra longitud de onda que nuestros ojos sí perciben. Lo que se ha visto en la salamandra es biofluorescencia. A oscuras no brilla. Necesita que algo la ilumine.

Fire salamander (Salamandra Salamandra)
Foto: Petar Milošević · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Según el equipo, el brillo es más intenso en la parte inferior amarilla y en los costados del cuerpo. Su origen está sobre todo en las glándulas de la piel y en las secreciones tóxicas que producen. Estas sustancias, con las que la salamandra se defiende de sus depredadores, siguen siendo fluorescentes más de 24 horas después de haber salido del animal.

Un compuesto todavía sin identificar

Las toxinas de la salamandra se conocen desde hace más de un siglo. Son las samandarinas, unos alcaloides esteroideos que el animal obtiene a partir de precursores del colesterol. Sin embargo, el estudio no atribuye el brillo a estas moléculas. De momento nadie sabe qué sustancia lo provoca, y los autores creen que podría tratarse de un compuesto que nunca se había descrito en esta especie. Salvador Carranza, del IBE (CSIC-UPF), lo resume así:

Vuursalamander - fire salamander - Salamandra salamandra 2
Foto: Bouke ten Cate · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons
«Todavía no sabemos cuál es el compuesto responsable de esta fluorescencia».

La nota de prensa no detalla cuántos animales se examinaron, en qué localidades ni con qué longitudes de onda exactas. Esos datos están en el artículo original, que conviene consultar para conocer la metodología completa.

¿Para qué le sirve a la salamandra?

Esta es la gran pregunta, y por ahora solo hay hipótesis. Los investigadores plantean dos posibilidades que no se excluyen entre sí:

  • Comunicación entre salamandras. El brillo podría ayudarles a reconocerse o a evaluar a una posible pareja, sobre todo de noche o en lugares con mucha vegetación. La luz de la luna tiene, en proporción, más componente ultravioleta y violeta que la del día, así que podría hacer resaltar las manchas amarillas. Martin Kaltenpoth, director de departamento en el Instituto Max Planck, señala que la fluorescencia cumple varios criterios que apuntan a una función comunicativa.
  • Advertencia a los depredadores. La librea de la salamandra ya es una señal de aviso, lo que en biología se llama aposematismo: «soy tóxica, no me comas». El brillo podría hacer ese mensaje aún más llamativo.

Hay un matiz importante. Las personas solo vemos este brillo con una lámpara ultravioleta, pero otros animales con una visión más sensible podrían percibirlo aunque sea débil. Que algo brille no significa que cumpla una función: eso habrá que demostrarlo con experimentos de comportamiento y de visión que todavía no se han hecho.

Limitaciones del hallazgo

El propio título del artículo habla de «primera evidencia», y esa es la forma correcta de leerlo. El estudio documenta que el fenómeno existe y dónde se origina, pero no explica para qué sirve ni qué molécula lo produce. Tampoco se sabe aún si el brillo cambia entre poblaciones, edades o épocas del año. Son preguntas abiertas para futuros trabajos.

El hallazgo forma parte de un proyecto de conservación de anfibios en Cataluña que cuenta con el apoyo de la Fundació Zoo de Barcelona. No es un detalle menor: según recoge la nota, la UICN clasifica a la salamandra común como especie «vulnerable».

Por qué importa

Este descubrimiento recuerda que una especie muy estudiada todavía puede guardar sorpresas, y que basta con mirarla con otra luz, en sentido literal, para encontrarlas. Si se identifica el compuesto fluorescente, podría tener interés para la química de productos naturales. Y si se confirma que el brillo sirve para comunicarse, cambiaría lo que sabemos de cómo se relacionan estos anfibios de noche. Además, entender mejor a una especie vulnerable es una buena base para protegerla.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

Comentarios