EDICIÓN Nº 023 · Miércoles 7 oct 2026
Ciencia

Francis Halzen gana el Nobel de Física 2026 por cazar neutrinos en el hielo

La Academia Sueca premia en solitario al físico de la Universidad de Wisconsin–Madison que convirtió un kilómetro cúbico de hielo antártico en un telescopio de neutrinos cósmicos.

Redacción2026-10-07Nobel de Física · neutrinos · IceCube · astrofísica · Antártida
IceCube Neutrino Observatory in 2023 02
Foto: Christopher Michel · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA

La Real Academia Sueca de las Ciencias ha concedido el Premio Nobel de Física 2026 a Francis Halzen, investigador de la Universidad de Wisconsin–Madison (Estados Unidos). La motivación oficial reconoce sus «contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico». El premio tiene una dotación de 12 millones de coronas suecas y se entregará en Estocolmo el 10 de diciembre. Según Physics World, es la primera vez desde Georges Charpak, en 1992, que el Nobel de Física recae en una sola persona.

Halzen nació en Tienen (Bélgica) en 1944, se doctoró en la Universidad de Lovaina en 1969, trabajó como posdoctoral en el CERN y en 1972 se incorporó a Wisconsin. Es el investigador principal de IceCube, el proyecto con el que lleva casi cuatro décadas.

Una partícula casi invisible y un detector de hielo

Los neutrinos son partículas sin carga eléctrica y con una masa minúscula. Apenas interactúan con la materia: billones nos atraviesan cada segundo sin que lo notemos. Para la astronomía eso tiene una ventaja enorme. Como no los desvían los campos magnéticos y casi nada los frena, viajan en línea recta desde su origen y llegan a la Tierra con información de lugares donde la luz no puede escapar.

Neutriino detektor
Foto: Taavi Adamberg · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

El problema es atraparlos. En contadas ocasiones un neutrino choca con un núcleo atómico y genera partículas que producen un tenue destello azulado. Para tener alguna probabilidad de ver esos destellos hace falta un volumen gigantesco de material muy transparente y una oscuridad total. La idea de Halzen, que según la Agencia SINC empezó a presentar en 1988, fue usar el hielo profundo de la Antártida, transparente, estable y libre de terremotos.

Tras un prototipo más pequeño, AMANDA, que se terminó en 2000 y se quedó corto, llegó IceCube. Se completó a finales de 2010 junto a la base Amundsen-Scott, en el Polo Sur, y estos son sus números principales:

  • Ocupa un kilómetro cúbico de hielo.
  • Tiene 5.160 módulos ópticos digitales repartidos en 86 cables que bajan hasta unos 2,5 km de profundidad.
  • Lo explota una colaboración de más de 450 personas de 58 instituciones en 14 países, según el presidente del Comité Nobel, Mark Pearce.
  • En 2026 se le han añadido más de 600 sensores nuevos en una ampliación.

Del primer indicio a un mapa del cielo en neutrinos

Los resultados llegaron poco a poco. Esta es la cronología que recoge Physics World:

ICECUBE dom taklampa
Foto: Amble · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
  • 2013: IceCube anuncia 28 sucesos de energía extremadamente alta, por encima de 30 TeV, que no encajaban con los neutrinos producidos en la atmósfera terrestre.
  • 2015: un análisis independiente con neutrinos que atravesaban la Tierra desde el hemisferio norte confirma su origen cósmico.
  • 2018: por primera vez se señala una fuente concreta, el blazar TXS 0506+056, una galaxia activa situada a unos 4.000 millones de años luz.
  • 2021: se detecta la resonancia de Glashow, un proceso que se predijo en 1959.
  • 2022: la galaxia NGC 1068 aparece como emisora de neutrinos.
  • 2023: se confirma que nuestra propia Vía Láctea también los produce.

El caso del blazar de 2018 fue un hito de la llamada astronomía multimensajero, que estudia un mismo objeto con señales de naturaleza distinta, como la luz y los neutrinos, para entenderlo mejor.

Lo que todavía no sabemos

El premio no significa que el asunto esté cerrado. IceCube detecta muy pocos neutrinos de alta energía, así que atribuirlos a una fuente concreta se basa en análisis estadísticos que necesitan años de datos. Solo se ha podido señalar un puñado de emisores, y la mayor parte del flujo de neutrinos cósmicos sigue sin un origen identificado. Tampoco está resuelta la gran pregunta relacionada: dónde y cómo se aceleran los rayos cósmicos más energéticos del universo.

Halzen prefiere no especular. Preguntado por aplicaciones exóticas como la comunicación con otras civilizaciones, respondió que no iba a entrar en eso y que prefería centrarse en problemas realistas.

Este es el quinto Nobel relacionado con los neutrinos, después de los de 1988, 1995, 2002 y 2015. Esta pieza es un resumen propio elaborado a partir de la información de la Agencia SINC y Physics World, no una traducción. Puedes consultar las fuentes originales: Agencia SINC y Physics World.

Por qué importa

Durante siglos hemos observado el cosmos casi solo con luz. IceCube demostró que los neutrinos también sirven para mirar el universo y que llegan desde galaxias lejanas e incluso desde la nuestra, cargados de información sobre los fenómenos más violentos que existen. El Nobel premia esa apuesta a largo plazo, que necesitó décadas de trabajo, un detector enterrado en el lugar más inhóspito del planeta y cientos de colaboradores. Además, deja abierta una nueva forma de hacer astronomía que apenas acaba de empezar.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

Comentarios