EDICIÓN Nº 035 · Lunes 19 oct 2026
Ciencia

Dos depósitos de magma bajo el volcán Masaya, a 20 km de 2 millones de personas

Seis años de radar por satélite revelan que el volcán nicaragüense tiene dos reservorios activos: uno profundo que vuelve a llenarse y otro somero que se vacía.

Redacción2026-10-19volcanes · Masaya · magma · satélites · InSAR
Masaya volcano crater and lava glow, 2003. Nicaragua
Foto: DavidMPyle · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada
Cràter Santiago Masaya
Foto: Albert Olivé · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

El volcán Masaya, en Nicaragua, es uno de esos lugares que parecen sacados de un documental: un cráter con un lago de lava activo al que se puede asomar el visitante, dentro de un parque nacional y a un paso de Managua. Unos dos millones de personas viven a menos de 20 kilómetros. Por eso cualquier cosa que ayude a entender qué ocurre bajo sus pies tiene mucho valor. Un estudio publicado en Geophysical Research Letters aporta ahora una pieza importante: bajo el volcán no hay un único depósito de magma, sino al menos dos, y cada uno se comporta a su manera.

Este artículo es un resumen propio del trabajo y de la nota de prensa difundida por ScienceDaily, no una traducción.

Qué han descubierto

El equipo, de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State), analizó cómo se movía el terreno alrededor del Masaya entre 2018 y 2024. La firmante principal es Lizzie Johnson, que dirigió la investigación cuando aún era estudiante de grado en Geociencias, junto a Young Cheol Kim y la profesora Christelle Wauthier.

Crater of Masaya Volcano , Nicaragua - panoramio
Foto: belemita@gmail.com · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

Lo que encontraron fueron dos patrones de deformación distintos que no encajan con un único reservorio:

  • Un depósito central, más profundo. Entre 2018 y mediados de 2022 el suelo sobre él se hundió alrededor de 3 centímetros, como si el reservorio se estuviera desinflando. Después, de mediados de 2022 a 2024, la tendencia se invirtió y el terreno empezó a subir, señal compatible con la llegada de magma nuevo.
  • Un depósito somero, junto al cráter Santiago. La zona que rodea el cráter donde está el lago de lava se hundió de forma continua durante todo el periodo estudiado. Según la cobertura del trabajo, apunta a un segundo reservorio poco profundo, a unos 200 metros bajo la superficie, que se estaría vaciando.

Que uno se recargue mientras el otro se drena sugiere que la «fontanería» interna del volcán es más compleja de lo que se pensaba. Como resumió Johnson en la nota de prensa, estas observaciones ayudan a entender mejor «cómo se mueve el magma bajo Masaya».

Cómo lo han medido desde el espacio

La técnica clave es la interferometría de radar de apertura sintética, conocida por sus siglas en inglés, InSAR. Los satélites Sentinel-1, del programa europeo Copernicus, emiten microondas hacia la superficie y registran el eco que vuelve. Al comparar imágenes del mismo lugar tomadas en fechas distintas, las diferencias en la señal permiten detectar si el suelo se ha acercado o alejado del satélite, con sensibilidad de centímetros o incluso milímetros.

Masaya Volcano
Foto: Mtran99 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

En este caso, el satélite pasó por la zona aproximadamente cada 12 días durante seis años, lo que dio al equipo una serie larga y densa de mediciones. Con esos datos construyeron modelos para deducir dónde tendrían que estar las fuentes de presión que explican los hinchamientos y hundimientos observados. Es decir: nadie ha «visto» el magma directamente; se infiere su presencia y su comportamiento a partir de cómo responde la superficie.

Un volcán con historia y algunas incógnitas

El Masaya no es un volcán cualquiera. Tuvo erupciones de gran tamaño hace unos 30.000 y 6.500 años; la segunda está considerada una de las mayores del planeta en los últimos diez milenios. Su última colada de lava importante data de 1772 y quedó en su mayoría dentro de la caldera. Desde mediados del siglo XVI mantiene una actividad prácticamente continua, y su lago de lava en el cráter Santiago está activo desde diciembre de 2015.

Pele's hair, Santiago Crater, Nindiri Volcano, Masaya Volcano National Park, Nicaragua
Foto: Pi3.124 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El estudio tiene limitaciones que conviene tener presentes:

  • Los reservorios se deducen de modelos de deformación, que siempre simplifican la realidad del subsuelo.
  • Seis años es poco tiempo en la vida de un volcán: el patrón observado puede cambiar.
  • Los propios autores reconocen que buena parte del sistema interno sigue siendo un misterio y piden más estudios geodésicos y de modelización a largo plazo.
  • Detectar que un reservorio se recarga no equivale a predecir una erupción ni a fijar una fecha.

En otras palabras, no se trata de una alarma, sino de un mapa más detallado de un sistema que se conoce todavía de forma parcial.

Por qué importa

Pronosticar erupciones depende de saber dónde se almacena el magma y cómo se mueve. Si los vigilantes del Masaya asumían un solo depósito, podían interpretar mal las señales: un hundimiento cerca del cráter podría ocultar que, más abajo, el sistema se está recargando. Distinguir dos fuentes con comportamientos opuestos permite afinar la vigilancia en un volcán muy visitado y rodeado de población. Además, el trabajo demuestra lo útiles que son los datos de satélite gratuitos y frecuentes como Sentinel-1 para seguir volcanes donde instalar y mantener instrumentos en tierra es caro o complicado.

Fuente: Johnson, L., Kim, Y. C. y Wauthier, C. (2026). Geophysical Research Letters, 53(14). DOI: 10.1029/2026GL123214. Información a partir de la nota publicada en ScienceDaily.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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