EDICIÓN Nº 030 · Miércoles 14 oct 2026
Ciencia

«D-rex»: el hongo gigante de Yunnan cuyo linaje tiene 65 millones de años

Un equipo chino describe Dianjunus rex, un hongo de cuerpos fructíferos de hasta 50 cm y 2,2 kg: el mayor conocido entre los ascomicetos, con un linaje casi tan antiguo como el fin de los dinosaurios.

Redacción2026-10-14hongos · micología · biodiversidad · China · evolución
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Foto: CEphoto, Uwe Aranas · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons · realzada
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Foto: Traumrune · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Cuando pensamos en hongos grandes nos vienen a la cabeza setas de sombrero generoso o esas repisas leñosas que crecen en los troncos. Pero en los bosques de Yunnan, en el suroeste de China, un grupo de micólogos ha encontrado algo que no encaja en ese molde: un hongo blanquecino que crece en vertical y forma estructuras de hasta 50 centímetros de alto y 2,2 kilos de peso. Lo han bautizado Dianjunus rex y, con el inevitable guiño a cierto tiranosaurio, ya se le conoce como «D-rex».

Lo llamativo no es solo su tamaño. Según el análisis genético de sus descubridores, pertenece a un linaje que se separó de sus parientes hace unos 65 millones de años, muy poco después de la extinción masiva que acabó con los dinosaurios no avianos. Este artículo es un resumen propio del estudio y de la nota divulgativa publicada en Phys.org, no una traducción.

Un gigante dentro de un grupo de hongos discretos

Dianjunus rex pertenece al filo Ascomycota, el grupo más numeroso de hongos, que incluye desde las levaduras del pan y la cerveza hasta las trufas, las colmenillas o muchos mohos. La mayoría de ascomicetos produce estructuras reproductoras pequeñas, a menudo de milímetros o pocos centímetros. Por eso un cuerpo fructífero (técnicamente, un estroma) de medio metro supone, según los autores, el mayor conocido dentro de todo el filo.

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Foto: CEphoto, Uwe Aranas · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Dentro de los ascomicetos, el D-rex se sitúa en el orden Xylariales, un grupo conocido por descomponer madera y por producir enzimas capaces de degradar tejidos vegetales y una gran variedad de compuestos químicos secundarios. Pero es tan distinto de lo ya conocido que los investigadores han tenido que crear para él no solo un género nuevo, sino también una familia nueva: Dianjunaceae. Su pariente más cercano identificado es Graphostroma platystoma, de la familia Graphostromataceae.

En cuanto a su hábitat, el hongo se ha encontrado en bosques templados de coníferas de las zonas de Damaidi y Yipinglang y también en una selva tropical cerca de Nanbang, todas en Yunnan. Crece asociado a las raíces leñosas del alcornoque chino (Quercus variabilis), en la rizosfera, la franja de suelo que rodea las raíces.

Cómo lo han descrito y datado

El trabajo, liderado por la profesora Indunil C. Senanayake, del Banco de Germoplasma de Especies Silvestres del Instituto de Botánica de Kunming, combina varias líneas de evidencia:

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Foto: CEphoto, Uwe Aranas · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
  • Recolección en el campo en bosques templados y tropicales de la provincia.
  • Estudio morfológico detallado de los cuerpos fructíferos.
  • Secuenciación genómica, incluidos genes codificantes de proteínas, para situarlo en el árbol evolutivo de los hongos.
  • Cultivo de esporas en medios de laboratorio.

Para estimar la edad del linaje usaron un reloj molecular: compararon sus secuencias de ADN con las de cientos de especies de hongos cuyos tiempos de divergencia ya estaban calibrados. El resultado sitúa el origen de la familia hace unos 65 millones de años, en el Paleoceno, apenas un millón de años después del límite Cretácico-Paleógeno.

¿Por qué crecer tanto? Senanayake apunta a la dispersión de esporas: un cuerpo fructífero que sobresale entre la vegetación puede soltarlas más alto y llegar más lejos. Pero también recuerda que ese crecimiento «requiere una inversión sustancial de energía», así que no es una estrategia gratuita.

Lo que todavía no sabemos

Conviene leer el hallazgo con algunas cautelas. Las dataciones por reloj molecular son estimaciones que dependen de los puntos de calibración y de los modelos usados, de modo que esos 65 millones de años deben entenderse como una cifra aproximada, no como una fecha exacta. Además, el papel ecológico preciso del hongo junto a las raíces del alcornoque chino y la función de su tamaño son, por ahora, hipótesis razonables más que hechos comprobados.

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Foto: Traumrune · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Los propios autores subrayan otra limitación de fondo: la diversidad fúngica de la China subtropical está infravalorada. Los muestreos son difíciles por la logística, muchas especies solo fructifican en ciertas épocas y la investigación se ha centrado históricamente en hongos de interés económico. Que un organismo de medio metro haya pasado desapercibido para la ciencia hasta ahora dice mucho de lo que puede quedar por descubrir.

Referencia: Senanayake, I. C., Song, J. et al. «Unearthing a fungal giant: Dianjunaceae fam. nov., a novel Paleocene lineage of Xylariales harboring Dianjunus rex gen. et sp. nov». Frontiers in Fungal Biology, 2026. DOI: 10.3389/ffunb.2026.1940464. Revista de acceso abierto (Frontiers publica habitualmente bajo licencia CC BY). Divulgación original en Phys.org.

Por qué importa

El D-rex amplía lo que creíamos posible en un grupo de hongos que solemos imaginar diminuto y añade al árbol de la vida una familia entera, con raíces que se hunden casi hasta la época de los dinosaurios. Además, al pertenecer a un orden conocido por sus enzimas y compuestos químicos, abre la puerta a estudiar su papel en la descomposición de la madera y su posible interés bioquímico. Y, sobre todo, recuerda que los bosques poco explorados todavía esconden gigantes: proteger y muestrear estos ecosistemas es la única manera de conocerlos antes de que desaparezcan.

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