EDICIÓN Nº 038 · Jueves 22 oct 2026
Ciencia

Células sanguíneas de una persona de 80 años rejuvenecen 60 años en el laboratorio

Un equipo de Bonn ha convertido precursores de glóbulos rojos de un donante de 80 años en células madre neurales con una edad molecular inferior a 20 años. Es un modelo de laboratorio, no un tratamiento.

Redacción2026-10-22envejecimiento · células madre · epigenética · alzhéimer · biología celular
Bright field microscopy images of the various stages of oligodendrocyte differentiation from induced pluripotent stem ce
Foto: All AH, Gharibani P, Gupta S, Bazley FA, Pashai N, Chou B-K, · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons · realzada
Optical micrographs at 100 × of senior and geriatric dogs
Foto: Montoya-Navarrete AL, Guerrero-Barrera AL, Quezada-Tristán T · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Envejecer no solo se nota en el carné de identidad: también queda registrado dentro de cada célula. Un equipo del Hospital Universitario de Bonn, la Universidad de Bonn y la RWTH Aachen ha conseguido que células sanguíneas de una persona de 80 años pasen a tener, según sus marcadores moleculares, una edad inferior a 20. La reducción supera los 60 años de envejecimiento celular. Todo ocurrió en una placa de laboratorio y no hay ningún tratamiento a la vista, pero el método abre una vía para estudiar cómo rejuvenece una célula y qué relación tiene ese proceso con enfermedades ligadas a la edad, como el alzhéimer.

Este texto es un resumen propio del estudio y de las notas de prensa que lo acompañan, no una traducción. El trabajo lo firman L. J. Berg, J. Franzen, A. Buness, R. Konang, C. Sheng, M. Peitz, A. Till, W. Wagner y O. Brüstle, y se ha publicado en la revista Aging Cell (2026, volumen 25, número 10) con el DOI 10.1111/acel.70751.

Qué han hecho exactamente

Los investigadores partieron de precursores de glóbulos rojos, es decir, células sanguíneas inmaduras, y las convirtieron directamente en células madre neurales, las que pueden dar lugar a neuronas. Para lograrlo recurrieron a factores de transcripción, unas proteínas que deciden qué genes se activan y cuáles se quedan en silencio. Si se cambia esa combinación, la identidad de la célula también cambia.

Neural Stem Cells and Growth Hormone Receptor
Foto: Pdevesap · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

La clave está en lo que el método se salta. La técnica habitual para obtener neuronas a partir de células adultas da un rodeo: primero las devuelve a un estado pluripotente, parecido al de un embrión (las llamadas células iPS), y después las diferencia hacia el tipo deseado. En esa vuelta atrás, el reloj celular se reinicia de golpe. En cambio, la conversión directa que usa el equipo de Bonn evita esa etapa intermedia, y el rejuvenecimiento se produce de forma gradual.

Según explica el director del estudio, Oliver Brüstle, del Instituto de Neurobiología Reconstructiva de Bonn, el equipo consiguió

«convertir directamente precursores de glóbulos rojos en células madre neurales»
y siguió la evolución de esas células durante más de 100 días.

Cómo se mide la edad de una célula

Para saber cuántos años «tiene» una célula, los científicos usaron relojes epigenéticos. El ADN acumula con el tiempo pequeñas marcas químicas que no modifican la secuencia genética, pero sí la frecuencia con la que se leen determinados genes. Esas marcas cambian de forma bastante predecible con la edad, así que analizar su patrón permite estimar una edad biológica.

Neural stem-progenitor cells of the adult olfactory bulb
Foto: %D0%9E%D0%BB%D0%B5%D0%B3 %D0%9C%D0%B8%D1%85%D0%B0%D0%B9%D0%B · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Esto es lo que observaron:

  • Las células del donante de 80 años terminaron con una firma molecular propia de alguien de menos de 20.
  • El reloj epigenético se fue reajustando poco a poco, a lo largo de unos 50 días.
  • Los cambios afectaron a la forma de leer el material genético, no a la información genética en sí.

Que el proceso sea lento es justo lo que lo vuelve interesante. Si el reloj se reinicia de golpe, como ocurre con las células iPS, apenas hay margen para ver qué está pasando. Con un rejuvenecimiento de varias semanas, en cambio, se puede intervenir durante el camino y comprobar qué sustancias o rutas moleculares lo aceleran o lo frenan.

Lo que este estudio no dice

Un titular sobre revertir 60 años de envejecimiento hace pensar enseguida en elixires de juventud, así que conviene poner límites claros:

Stem cells maturing into blood cells and precursor cells
Foto: Alan Hoofring (Illustrator) · Public domain · Wikimedia Commons
  • Es un experimento in vitro. Las células rejuvenecieron en el laboratorio, no dentro de un organismo. No existe ninguna terapia antienvejecimiento derivada de este trabajo.
  • La edad es molecular. Los relojes epigenéticos son una herramienta potente, pero miden un aspecto concreto del envejecimiento. Que una célula «marque» menos de 20 años no significa que haya recuperado todas las propiedades de una célula joven.
  • Faltan detalles públicos. Las notas de prensa no precisan cuántos donantes se analizaron ni qué combinación exacta de factores se usó. Habrá que leer el artículo completo y esperar a que otros grupos repliquen el resultado.

El propio equipo lo plantea como una herramienta de investigación. Lo que aporta es un modelo para estudiar el envejecimiento neuronal con células humanas, no una promesa clínica.

La investigación contó con financiación del programa europeo Horizonte 2020, de la Fundación Alemana de Investigación (DFG) y del Ministerio Federal alemán de Investigación.

Por qué importa

La edad es el principal factor de riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, y estudiar neuronas humanas envejecidas siempre ha sido complicado: no se pueden extraer de un cerebro vivo y las que se fabrican en el laboratorio suelen salir «demasiado jóvenes». Este método parte de una simple muestra de sangre y permite observar a cámara lenta cómo una célula pierde la huella de los años. Si se confirma, los investigadores podrán buscar los interruptores moleculares del envejecimiento y probar compuestos que actúen sobre ellos. Antes de cualquier aplicación médica queda mucho camino por recorrer, pero es un buen punto de partida.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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