Una cadena de ocio deja VMware y dice haber ahorrado más de 11 millones
Topgolf ha pasado 12.000 máquinas virtuales de VMware a otra plataforma tras subir las licencias. Explicamos cómo se hace un cambio así y qué letra pequeña tiene la cifra.

Casi ninguno de sus clientes lo ve, pero en los locales de Topgolf hay mucha informática: pantallas en cada calle de tiro, sistemas que siguen el vuelo de la bola, reservas, cajas, cocinas. Todo eso funciona sobre servidores, y esos servidores llevan años funcionando con máquinas virtuales. Según ha contado Ars Technica, la empresa acaba de completar casi por entero un cambio de plataforma: ha dejado VMware, que había sido el estándar del sector durante décadas, y asegura que ha reducido o eliminado más de 11,3 millones de dólares en costes de infraestructura.
La noticia no es tanto el nombre de la empresa como el fenómeno que hay detrás. Desde que Broadcom compró VMware, muchas organizaciones están revisando unas facturas que de repente se han disparado. Este es uno de los casos más detallados que se han hecho públicos.
Qué es una máquina virtual y por qué la licencia importa tanto
Una máquina virtual es un ordenador simulado por software. Un servidor físico ejecuta un programa llamado hipervisor, que reparte procesador, memoria y disco entre varios «ordenadores» independientes. Cada uno tiene su propio sistema operativo y sus propias aplicaciones, como si fuera una máquina aparte. Así se aprovecha mejor el hardware y se puede mover un servicio de un servidor a otro sin apagarlo.

Topgolf utilizaba vSphere y ESXi, el hipervisor de VMware, y desde 2017 también VxRail, un sistema hiperconvergente desarrollado junto a Dell. «Hiperconvergente» quiere decir que el cálculo, el almacenamiento y la red van en el mismo equipo y se gestionan como un único bloque, sin cabinas de discos aparte. Es cómodo, pero te ata mucho a un proveedor: el software, el hardware y las herramientas están pensados para funcionar juntos.
Tras la compra, Broadcom dejó de vender licencias perpetuas de VMware, de las que se pagan una vez, y agrupó sus productos en paquetes más grandes y caros de suscripción. En el caso de Topgolf, la empresa calculó que la factura de VMware iba a subir alrededor de un 400 %. Según Scott Forehand, responsable de infraestructura global de la compañía, su relación con VMware «iba muy a fondo»: participaban en sus consejos de clientes y habían salido en casos de éxito de la marca.
Cómo se cambia de plataforma con 12.000 máquinas
La alternativa elegida fue VergeOS, de la empresa VergeIO, otro sistema que reúne virtualización, almacenamiento y red en un solo software. Estos son los números principales del cambio, según el artículo:

- Unas 12.000 máquinas virtuales migradas, repartidas en más de un centenar de locales, oficinas y centros de datos.
- Unos seis meses de rediseño de la infraestructura.
- 650 servidores VxRail sustituidos por unos 400 servidores Dell PowerEdge convencionales.
- Cada local ha pasado de clústeres de seis nodos con 35 terabytes de almacenamiento a clústeres de tres nodos con 5 terabytes.
- Se han eliminado el software y el hardware de copias de seguridad de terceros, porque esa función la asume ahora la propia plataforma.
- El gasto comparable en hardware ha bajado un 87 % y el de software, un 77 %.
- La empresa ha optado por una licencia de cinco años, frente a la de tres años que le ofrecía VMware.
Que se necesite menos almacenamiento por local apunta a una infraestructura replanteada desde cero, no a una simple copia de lo que había. Migrar no consiste solo en mover las máquinas, sino también en revisar qué hace falta de verdad en cada sitio.
La letra pequeña
Antes de tomar los 11,3 millones como una receta universal, conviene tener en cuenta varias cosas:

- No es solo licencias. La cifra suma costes combinados de infraestructura: hardware, software, copias de seguridad. No es lo que se ha ahorrado únicamente al dejar de pagar a VMware.
- Está calculada antes de que cambiaran los precios del hardware. El propio Forehand aclara que el cálculo es anterior a los ajustes recientes del mercado de componentes.
- Son datos de la empresa. Los aporta Topgolf y no consta ninguna auditoría independiente.
- La migración no ha terminado. Una veintena de locales siguen con VxRail y VMware Cloud Foundation, y la compañía calcula que los habrá migrado hacia la segunda semana de diciembre.
- Cada caso es distinto. Una organización con más de cien sedes parecidas puede estandarizar mucho. Una empresa con aplicaciones muy dependientes de herramientas de VMware lo tendría más difícil.
Por qué importa
La virtualización es una pieza invisible de casi todo lo que usamos: la web del banco, la app de reservas o la caja del supermercado suelen funcionar sobre máquinas virtuales. Durante años elegir proveedor parecía algo resuelto, pero el cambio de licencias de VMware ha demostrado lo caro que puede salir depender de uno solo. El caso de Topgolf muestra que salir es posible incluso a gran escala, aunque requiere meses de trabajo y un rediseño a fondo. También muestra que el ahorro real depende de cada caso. Para quien trabaja en sistemas, la lección es preparar un plan de salida antes de que llegue la próxima subida de precio.
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