EDICIÓN Nº 055 · Domingo 8 nov 2026
Curiosidades

Una estrella muerta guarda dos anillos de planetas rotos: el futuro del Sistema Solar

El VLT ha visto dos anillos de restos planetarios, con un hueco entre ambos, alrededor de la enana blanca J1328−1450. Puede que un cuerpo del tamaño de Plutón o de la Luna mantenga ese hueco.

Redacción2026-11-08enana blanca · astronomía · VLT · Sistema Solar · planetas
White Dwarf Disk
Foto: NASA’s Goddard Space Flight Center/Scott Wiessinger · Public domain · Wikimedia Commons · realzada con IA
Very Large Telescope (paranal 12-nov1999)
Foto: ESO · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Cuando una estrella como el Sol se apaga, cabría esperar que todo acabara ahí. No es así. Lo que queda puede ser bastante movido, y una enana blanca llamada J1328−1450 lo demuestra: a su alrededor giran dos anillos de restos de planetas destruidos, uno dentro del otro y con un hueco limpio entre ambos.

El hallazgo lo ha publicado un equipo internacional en Nature Astronomy y lo ha difundido el Observatorio Europeo Austral (ESO). Interesa por la curiosidad en sí y también porque se parece mucho a lo que podría pasar en nuestro barrio cósmico dentro de muchísimo tiempo.

Qué es una enana blanca y por qué tiene cosas girando alrededor

Una enana blanca es el núcleo que queda de una estrella parecida al Sol cuando ya ha agotado su combustible y ha expulsado sus capas exteriores. Ocupa más o menos lo que un planeta y es densísima. Es el destino que los astrónomos esperan para nuestro Sol, aunque no hace falta preocuparse todavía: faltan miles de millones de años.

Artist’s impression of debris around a white dwarf star
Foto: NASA, ESA, STScI, and G. Bacon (STScI) · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Durante esa muerte, los planetas que tenían la mala suerte de estar cerca pueden acabar destrozados. Sus restos se quedan orbitando la estrella como si fueran los escombros de una obra. Hasta ahora, los discos de restos que se habían visto alrededor de enanas blancas eran discos únicos, planos y giratorios. El de J1328−1450 rompe ese esquema: hay dos discos.

Para verlo, el equipo usó el instrumento X-Shooter del Very Large Telescope (VLT), en el desierto de Atacama (Chile). X-Shooter separa la luz en muchas longitudes de onda, y eso permite averiguar de qué está hecho el material y cómo se mueve. Es como identificar los ingredientes de una tarta por el olor, pero con física.

Dos anillos, dos recetas distintas

En los dos anillos aparecen calcio, oxígeno, magnesio y hierro, los elementos típicos de un planeta rocoso. Eso apunta a que los restos vienen de cuerpos sólidos y no de la propia estrella. Pero los anillos no son iguales:

ESO’s Very Large Telescope (VLT) observatory at Paranal
Foto: ESO/Y. Beletsky · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons
  • El anillo interior lleva mucho gas de magnesio.
  • El anillo exterior apenas tiene.

El equipo baraja dos explicaciones. La primera: cada anillo viene de un planeta distinto, es decir, dos mundos destruidos repartidos en dos anillos. La segunda: los dos salen del mismo cuerpo, pero de capas diferentes, por ejemplo la corteza en un anillo y el material del núcleo en el otro. Sería como un planeta servido en dos platos.

El autor principal, Nicola Pietro Gentile Fusillo (Universidad de Trieste e INAF), lo resume así en la nota de ESO:

«Este es el primer ejemplo de un sistema complejo con un doble disco de restos y potencialmente dos planetesimales supervivientes».

El misterio del hueco y su posible guardián

Lo más llamativo es el espacio vacío entre los dos anillos. Según los investigadores, los anillos son muy estables y el hueco se mantiene. Algo tiene que estar sujetando esa separación, y la explicación que proponen es que hay dos cuerpos supervivientes, cada uno en su propia órbita, que con su gravedad ordenan los escombros.

Very Large Telescope (paranal 12-nov1999)
Foto: ESO · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Nadie ha visto todavía esos cuerpos. Su existencia se deduce por el efecto que producen en el material que tienen alrededor, igual que se adivina que hay un perro en casa por el pelo del sofá. El cuerpo asociado al anillo interior sería del tamaño de un asteroide, de unos pocos kilómetros. El de fuera podría ser bastante mayor, quizá tanto como Plutón o incluso la Luna.

Si se confirma, sería un superviviente que ha aguantado la muerte de su estrella y que ahora se ocupa de mantener separados los restos de sus antiguos vecinos.

Felipe Lagos-Vilches, coautor del estudio (Universidad de Warwick y Universidad Técnica Federico Santa María), lo ve como un adelanto de lo que les espera a otros sistemas planetarios, incluidos los parecidos al nuestro.

Por qué importa

Hasta ahora se pensaba que los restos que rodean a las estrellas muertas eran bastante sencillos: un disco y poco más. J1328−1450 muestra que pueden ser estructuras más complejas, con varias fuentes de material y cuerpos que sobreviven y siguen influyendo en su entorno. Para la astronomía es una forma de estudiar las tripas de planetas de otros sistemas, porque al analizar sus restos se ve de qué estaban hechos. Y para el resto de nosotros es un recordatorio de que, dentro de muchísimo tiempo, alguien podría mirar a nuestro Sol convertido en enana blanca y encontrarse un par de anillos con trocitos de lo que una vez fue nuestro vecindario.

Fuente: Gentile Fusillo, N. P.; Lagos-Vilches, F.; Gänsicke, B. T.; Manser, C. J.; Koester, D. «A double debris disc around a white dwarf sculpted by two planetary bodies». Nature Astronomy, 2026. DOI: 10.1038/s41550-026-03004-3. Información vía ScienceDaily y ESO.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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